martes, 1 de abril de 2014

Semana 4

Semana 4 (fase 1). Días 10 y 11 de entrenamiento (21 y 23 de enero de 2014)

Tenía en casa un pulsómetro que me compré hace unos seis años y que estaba sin pilas, así que le compré las pilas y me lo puse, es un pulsómetro básico que compré por 15 euros, en teoría le podías meter la Frecuencia Máxima y pitaba al alcanzarla, pero la alarma estaba estropeada, pero por lo menos podía ir mirándolo a ver en cuanto estaba de pulsaciones.

Día 21/01/24; empecé el trote de 6 minutos igual que la semana pasada, por un lado me parecía imposible que tuviera que ir tan lento para mantener mis pulsaciones controladas (si llevarlas a 150 es controladas) la verdad es que este pulsómetro no es muy fiable ya que se iba a las 220 pulsaciones de vez en cuando y por otro era frustrante que tardara tanto en pasar 6 minutos y que sin embargo fuera incapaz de llegar al kilómetro en esos 6 minutos.

Al terminar este día tenía claro que tenía que meditar bastante sobre si iba a dejar que mi orgullo me impidiera hacer un plan decente, sobre todo tras ver realmente las pulsaciones en las que estaba trabajando en cuanto forzaba un poquito. Tenía que asimilar una bajada importante de ritmo.


Día 23/01/14; quería hacer una prueba, iba a trotar hasta llegar al kilómetro y ver como llegaba, como ya he dicho que soy cabezón no paré hasta el kilómetro a pesar de que el estómago y el pulmón querían impedirlo (luego comprobé que eran 900 metros), había tardado 7 minutos y 30 segundos y había llegado a tener 170 pulsaciones. Tras los 2 minutos andando volví a hacer otro “trote maratoniano-supersónico” de 7 minutos, esta vez me quedé más lejos del kilómetro y con 165 pulsaciones, muy mosqueado completé lo que faltaba andando ya que no quería forzar mas. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario